sábado, 13 de noviembre de 2010

María, primicia de la recapitulación de todas las cosa en Cristo (cf. Ef 1, 10)

María Santísima, entonces, por ser Inmaculada Concepción redimida por Cristo, por ser Madre de Jesús y del Pueblo de Dios, por ser Asunta al cielo y Reina del mundo, simboliza toda la gloria de la Iglesia. Simboliza la victoria definitiva de Jesucristo Nuestro Señor sobre el Dragón. Así queda confirmada la profecía del Génesis en el llamado Protoevangelio: «Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y el suyo: él te pisará la cabeza, mientras acechas tú su calcañar (Gen 3,15)». Así María muestra el camino de la Iglesia y del mundo en el que finalmente Dios será todo en todos (Cf. 1 Cor 15, 28).

María Santísima no permanece de ninguna manera indiferente a la marcha concreta del mundo. Esta humanidad nuestra, de alguna manera, gime con dolores de parto –como dice el libro del Apocalipsis-, incapacitada de salir del camino por donde se ha adentrado sin la ayuda del Único que puede salvarlo.

Tenemos una Madre que está en el cielo y que sigue colaborando en su papel de Corredentora junto a su Hijo, por la salvación del mundo. Ella lo hace con su corazón de Madre, de Mujer, viviendo de alguna manera misteriosa en sí misma, el dolor que tantos hombres padecen en nuestro tiempo. Ella no es ajena a nada de lo que nos sucede.

Ella está junto a nosotros con un amor como ninguno otro. María Santísima, nuestra Madre, Asunta al Cielo se ocupa de nuestra suerte, de todas nuestras cosas, y sobre todo de nuestra salvación eterna.
La esperanza del pueblo cristiano ha de estar puesta en la regeneración del mundo, en el tiempo de la consolación y de la restauración universal, de la recapitulación de todas las cosas en Cristo (Ef 1, 10).

Esta redención ya se ha operado en María Santísima. Mirándola a Ella asunta en cuerpo y alma tenemos el modelo de nuestra propia salvación y la del mundo entero. Mirándola a Ella podemos desechar toda solución social, cultural y política que quiera construir la sociedad actual sobre principios que ponen al hombre en lugar de Dios y contra Dios, cerradas absolutamente al horizonte grandioso de la Revelación cristiana y de la fe católica. Al mismo tiempo, mirándola a ella podemos tener una esperanza cierta en lo que Dios quiere obrar en cada uno de nosotros y en el mundo entero, si sinceramente nos sometemos a su soberanía, y abrimos «de par en par las puertas a Cristo».

Autor: P. Petrus Paulus Mariae Silva

sábado, 6 de noviembre de 2010

Perdónanos como perdonamos

El perdón es el medio para reparar lo que está roto. Coge nuestro corazón roto y lo repara. Coge nuestro corazón atrapado y lo libera. Coge nuestro corazón manchado por la vergüenza y la culpa y lo devuelve a su estado inmaculado.

El perdón restablece en nuestro corazón la inocencia que conocimos en otro tiempo, una inocencia que nos permite la libertad de amar.

Perdonar no es justificar comportamientos negativos o improcedentes sean propios o ajenos. El maltrato, la violencia, la agresión y la deshonestidad son algunos de los comportamientos que pueden ser totalmente inaceptables.

El motivo más obvio para perdonar es liberarnos de los efectos debilitadores de la rabia y el rencor crónicos. Al parecer estas dos emociones son las que más convierten el perdón en un desafío, a la vez que en una grata posibilidad para quien desee una paz mayor.

De hecho la palabra resentimiento, viene de re-sentir – es decir – volver a sentir intensamente una y otra vez. Cuando estamos resentidos, sentimos con intensidad el dolor del pasado una y otra vez. Esto –sin duda- no sólo tiene un efecto lamentable en nuestro bienestar emocional, sino también repercute negativamente en nuestro bienestar físico.

El perdón es muchas cosas: es una decisión, una actitud, un proceso y una forma de vida. Es algo que ofrecemos a otras personas y algo que aceptamos para nosotros.

"Confiésense uno a otros su pecados y oren por otros para ser sanados" (Stg 5, 16)

sábado, 30 de octubre de 2010

Llamados a ser canales de bendición

Hay personas que son sumamente generosas, comparten sus bienes y su tiempo. Dedican mucho tiempo trabajando para Dios en las parroquias, en obras de caridad y de evangelización, etc. Pero hay otras que viven sólo para sí mismas, se pasan el día fregando sus veredas y deambulando por sus casas, vacíos y desorientados, centrados en su egoísmo, en lugar de salir al encuentro de personas necesitadas, a trabajar para la evangelización.

Estamos llamados a ser bendición para los demás. Dios llega a cada uno de nosotros a través de alguien, somos canales de bendición los unos para los otros. Si prestamos atención podremos constatar que desde el vientre de nuestra madre, nuestros padres y otras personas fueron instrumentos de Dios en nuestra vida, alguien gastó su vida por nosotros y nosotros hemos sido instrumentos, hemos gastado o lo estamos haciendo en favor de otros.

Cuando nos cerramos en nuestro egoísmo, pretendiendo salvar, ahorrar, salvaguardar nuestra vida, dejando de poner nuestros dones y carismas a disposición, alguien se verá privado de las gracias que Dios quiere derramar, y corremos el riesgo de perder la salvación.

Un hombre cuenta haber visto en la calle a una niñita temblando de frió con un vestidito ligero, con poca esperanza de encontrar abrigo o una comida decente. Enojado le dijo a Dios: "¿Por qué permites esto? ¿Por qué no haces algo para remediar esto?" Por un rato Dios no dijo nada, pero luego Dios respondió diciendo: "Ya hice algo para remediarlo... Te hice a Ti."

Muchas veces culpamos a Dios por todas las cosas que pasan, y le recriminamos que permite que pasen, y no pensamos que Dios

Fuente: http://www.rcc-argentina.com.ar

sábado, 23 de octubre de 2010

Orientaciones para leer la Biblia mediante la «Lectio divina»

1) Ambientar la lectura
La lectura del texto ha de ir precedida de un breve silencio o de una oración para pedir al Señor que nos abra el entendimiento y el corazón para acoger obedientemente su Palabra.
Los textos deben leerse despacio y sin prisas.

2) Leer el texto en su contexto
La primera pregunta que debe guiar nuestra lectura es: ¿Qué experiencia de fe aparece recogida en este texto? Para ello podemos acudir a recursos muy sencillos:

• Informarnos sobre aquella época: utilizar mapas, ambientar los textos históricamente con ayuda de introducciones, comentarios.
• Recordar siempre que la Biblia es una palabra encarnada y que en ella hay que distinguir entre el mensaje perenne y lo que era propio sólo de aquella cultura (matanzas, violencia, discriminación de la mujer...). El mejor criterio para saber esto es leer todos los textos desde el mensaje y la vida de Jesús, que es el centro y la clave para leer toda la Biblia.

3) Leer para entender la vida
Después de esta primera lectura del texto es necesario exponer nuestra vida a la interpelación del mensaje que hemos descubierto. Esto supone:


• Tener una mirada penetrante sobre las cosas que pasan a nuestro alrededor: estar atentos a las cosas que nos pasan a nosotros y a la gente que nos rodea, a los signos de cada época.
• Estar dispuestos a dejarnos interpelar por el texto y por el mensaje que se nos desvela.

4) Lectura orante
La Biblia debe ser leída en el espíritu con el que ha sido escrita, en un clima de oración. A través de ella Dios nos habla, y para escucharle tenemos que estar en la misma sintonía.
• Abrir sinceramente el corazón para acoger lo que Dios nos dice a través de su Palabra.
• Responder a Dios a través de la súplica, la acción de gracias... completando así el diálogo que él mismo comienza.

5) Lectura comunitaria
Es muy importante que la lectura personal se complemente con la comunitaria. En la lectura comunitaria se ponen en juego los diversos carismas y sensibilidades para descubrir con más plenitud el mensaje de la Palabra de Dios, porque las diversas aportaciones hechas desde diversas experiencias de vida desvelan la riqueza de la

6) Lectura comprometida
La lectura de la Biblia tiene como meta la vida. Cuando nos acercamos a leer la Biblia, llevamos nuestra vida y la vida de quienes nos rodean. Al descubrir su mensaje y dejarnos interpelar por él, descubrimos que la Palabra de Dios nos ofrece un impulso para la vida, un camino de conversión. Normalmente, cuando nuestra lectura de la Biblia no desemboca en el compromiso, cada vez nos resulta más difícil de entender lo que leemos.

sábado, 16 de octubre de 2010

La voz del pueblo es la voz de Dios


Un pueblo con cultura de valores es la voz de Dios cuando se levanta para gritar.


“La voz del pueblo es la voz de Dios”. (Alcuino, monje anglosajón)

Esta frase es verdadera cuando el pueblo está cultivado en los valores de la vida. Si no está cultivado, puede armar mucho jaleo, tumultos, gritos y, entonces, su voz es la expresión de la muchedumbre, “chusma”, y de quienes les halagan en sus manifestaciones. Ahora bien, un pueblo con cultura de valores es la voz de Dios cuando se levanta para gritar, como por ejemplo, para protestar contra la ley del aborto del parlamento.

No puede haber autoridad humana que dictamine, por ley, la muerte de los niños en el vientre de sus madres. Ni tú ni yo estaríamos aquí ahora si nuestra madre, por capricho y por darse de “progre”, nos hubiera matado. ¿Qué vale más: la vida o la muerte?

Los partidos políticos están en el parlamento con sus parlamentarios para defender los derechos de la persona. Y el niño de tres meses, aunque no haya nacido todavía a la luz de este mundo, es persona. Como lo eres tú ahora.

ORACIÓN: Dios, autor de la vida. No permitas que nuestro país, por intereses de algunas mujeres y algunos hombres sin consideración, aprueben una ley que va contra la humanidad y tus designios sobre ella.

Mételes en su conciencia de que serán responsables, a pesar del aire de su malentendido “progresismo”, de la muerte de muchos niños inocentes. Haz que desaparezca el tráfico de fetos abortados para las empresas de cosmética. Su voz no es la del pueblo. Es la de sus malas entrañas.

Autor: P. Felipe Santos SDB

sábado, 9 de octubre de 2010

Historia de mi vocación: Hna. Simona Rosario

Mi historia vocacional es la historia de amor entre Dios y yo. En mi propia historia descubrí como Ama Dios. Saberme profundamente amada por Él despertó en mí grandes deseos de conocerlo más y más; de pasar más tiempo con Él; de entablar intimidad con Él. Poco a poco Él fue ganando terreno en mí, y fue conquistando mi corazón.

Él empezó a cuestionar mis comodidades, así yo iba descubriendo insatisfacciones en mi interior. Nada de lo que tenía, ni de lo que había alcanzado me parecía lo suficiente. Yo quería más. Y ese más no lo encontraba en las cosas, en las personas. A nivel material tenía lo que me había propuesto y un poco más; superficialmente podía decir que lo tenía todo. Sin embargo me falta “un no se qué” que era importante para mi felicidad. Fue así que descubrí que sólo en Dios se podían colmar mis ansias de infinito. En la donación total de mi ser, en la actitud de servicio y de plena disponibilidad.

También, Él puso en mi corazón el cómo y el dónde. Viviéndolo para comunicarlo, como el Camino, la Verdad y la Vida, a través de los medios de comunicación social, particularmente dentro de la congregación de las Hijas de San Pablo (Paulinas). No fue que Él envió un Arcángel para que me lo comunicara, sin embargo, experimentaba una gran serenidad en mi corazón con respecto a esto que me hacía reconocerlo como el deseo de Dios en mí.

El seguimiento de Jesús no es fácil, pero, así son las cosas valiosas. Sin embargo, su Gracia viene siempre en ayuda de nuestra debilidad. Lo importante es decirle que sí, como María y como tantos otros, muy a pesar de nuestros miedos, mejor dicho, con todos nuestros miedos. Pues Él es más grande que todos nuestros límites.

Este periodo de mayor intimidad con el Maestro me ha conducido a la certeza de que Él siempre acompañara y dirigirá hacia sí, mis pasos. Sueño con pertenecerle totalmente. Y con que en mí se realice la segunda Encarnación del Verbo, como hace mucho tiempo lo vivió María. Por mis propias fuerzas es imposible, pero cuento con su gracia que se manifiesta con total plenitud en mi debilidad.

Simona Rosario, Novicia de las Hijas de San Pablo.
Primera Profesión Religiosa: Domingo 10 de octubre 2010 a las 3.00pm.

Parroquia: San Antonio en Río Piedras – Puerto Rico.

sábado, 2 de octubre de 2010

Mi sentido de Iglesia y misión

Es importante reflexionar y comprender cuál es la misión de la Iglesia y cuál es nuestra propia misión en la Iglesia, así como comprender cómo realizarla en y desde la Iglesia. Como referencias, tenemos lo que Jesús mismo nos ha dicho sobre la Iglesia y sobre nuestra misión; lo que la Iglesia misma ha dicho sobre su misión en el mundo; y lo que nosotros mismos sentimos respecto de nuestra propia misión (cf. misión y respuesta del apóstol: Mt 28, 19).

LAS TAREAS QUE COMPRENDE ESTA MISION SON (RM 18c):

1. El anuncio de Jesucristo y su Evangelio (RM 12a y 20a).

2. La formación y maduración de comunidades eclesiales (RM 26b y 20c).

3. La promoción humana y la encarnación de los valores evangélicos (RM 43 b y 20d).

Nuestro llamado es a vivir la comunión y participación en los diversos niveles eclesiales:

- Dentro del cuerpo somos partes; dentro del pueblo de Dios somos miembros; dentro del Templo de Dios somos piedras vivas; dentro de la Familia Eclesial somos hijos; dentro de la Iglesia tenemos el derecho-deber de evangelizar a todas las gentes.

- La misión de la Iglesia y nuestra propia misión se fundamentan en la comunión y participación de la Verdad, el Amor y la Vida de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

- Recibimos nuestra misión en la Iglesia, la cumplimos en comunión y participación de Iglesia y desde ella vamos como enviados a evangelizar a todas las gentes en el mundo entero.

    La misión es la que renueva nuestra identidad cristiana, nos devuelve nuestro entusiasmo, nos ayuda a superar las dificultades en nuestra comunidad y nos hace participar en la salvación de Jesucristo (RM 2).

Nuestra principal perspectiva de vida y servicio es realizar la propia misión en y desde comunidades eclesiales vivas, dinámicas y misioneras, y en nuestro caso particular como consagradas Paulinas, desde nuestro “púlpito”, las librerías, nuestros centros de difusión, y a través de todos los medios de comunicación más rápidos y eficaces.

Fuente: PONTIFICIUM OPUS A SANCTA INFANTIA

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Estudiante de Lic. en Administración de Empresas en la Mención de Informática de la UNESR. Lider del departamento de Atención al Cliente de Tecnología Cima 24, CA. Amante de las carreras, la natación y el Mar.