jueves, 31 de diciembre de 2009

"Si quieres promover la paz, protege la creación"

El cardenal Renato Martino, presidente emérito del Pontificio Consejo Justicia y Paz y el obispo Mario Toso, S.D.B., secretario del mismo dicasterio, presentaron este martes el Mensaje del Papa para la XLIII Jornada Mundial de la Paz, que se celebra el 1 de enero de 2010 y cuyo tema es: "Si quieres promover la paz, protege la creación".

En su intervención, el cardenal recordó que Benedicto XVI había hablado de la paz entendida como "don de Dios en la verdad" (2006); como "fruto del respeto de la persona humana" (2007); como "expresión de la comunión de la familia humana"; como "llamada a eliminar cualquier forma de pobreza material e inmaterial" (2009). Así, "siguiendo un ideal itinerario de paz, llega al contexto en que la humanidad recibe la vocación a la paz: la creación".

En el Mensaje de este año, el Papa ofrece "una visión cósmica de la paz (...) que se realiza en un estado de armonía entre Dios, la humanidad y la creación" y "en esa perspectiva el ambiente degradado expresa no solamente una ruptura del equilibrio entre la humanidad y la creación, sino un profundo deterioro de la unión entre la humanidad y Dios".

El Santo Padre manifiesta la "necesidad de actuar", pero "no propone soluciones técnicas, ni se entromete en políticas gubernamentales", sino que "llama al compromiso de la Iglesia en defensa de la tierra" y enumera una serie de "perspectivas para un camino común de la humanidad" que parte de "una visión no reductora de la naturaleza y del ser humano", un llamamiento a la responsabilidad colectiva, "una revisión profunda del modelo de desarrollo".

En el texto se pide también "coherencia en materia de la destinación universal de los bienes de la creación", se resalta la "necesidad de una solidaridad renovada entre las generaciones, (...) proyectada en el espacio y el tiempo" y "entre los países desarrollados y los que se encuentran en vías de desarrollo, sin alimentar visiones parciales que tienden a extremar algunas responsabilidades respecto a otras". Por último, el Papa aboga por "una utilización equilibrada de los recursos energéticos".

Benedicto XVI concluye expresando "esperanza en la inteligencia y la dignidad del ser humano" y trazando un "recorrido de profundo equilibrio interior y exterior, entre el Creador, la humanidad y la creación".

Por último, el presidente emérito del Pontificio Consejo Justicia y Paz subrayó que no era casual la decisión del Papa de dedicar el Mensaje de este año al tema de la ecología, ya que coincide con el 30 aniversario de la proclamación de San Francisco de Asís, el autor del Cántico de las Criaturas, como patrono de los cultores de la ecología. "El amor por la creación, si se proyecta en un horizonte espiritual -terminó- puede llevar al ser humano a la fraternidad con el prójimo y a la unión con Dios".

Fuente: Servicio Informativo Vaticano

sábado, 26 de diciembre de 2009

Mensaje de Navidad 2009 de Sor Antonieta Bruscato

Queridas hermanas y formandas:

Juntas hemos vivido el tiempo de Adviento a la luz de la palabra profética: “Levántate!”, que está guiando nuestro camino de rediseñación y sosteniendo la espera de Aquel que continúa naciendo en la historia humana. Dios viene, una “buena noticia” para la humanidad de nuestros días, derrotada por la fatiga del vivir. Dios viene, y hace renacer aquella esperanza que se ha hecho tan pequeña que parece esconderse. Dios viene, envuelto en los pañales de las debilidades y en la mansedumbre de la pobreza, símbolos nuevos de la omnipotencia divina, escuela “donde Jesús da sus primeras lecciones, lecciones de pobreza extrema, lecciones de amor…” (don Alberione).

En esta Santa Navidad, con nuestro Fundador las invito a “entrar espiritualmente en la gruta de Belén”, al ritmo de tres expresiones verbales fuertes y comprometedoras: camina, contempla, alégrate.

Camina hacia Belén con paso veloz y sin demora, como los pastores. Allí encontrarás “un Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lc 2,12), junto a María y a José. De este tierno Niño irradiará la luz que pone en fuga las tinieblas del mundo, el bálsamo que sana las heridas de la humanidad, la esperanza que se insinúa en las dificultades de la desorientación y de las crisis. Iluminados por este Niño, llegaremos sin temor a nuestros hermanos y hermanas, como mensajeros de un prodigio (“Hoy, en la ciudad de David ha nacido un Salvador”), y testigos de todo lo que hemos visto y oído.

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sábado, 19 de diciembre de 2009

Comunicado de la Presidencia de la CEV:

Navidad tiempo de Esperanza

1. En el clima de renovación espiritual, cercanía familiar y reconciliación cristiana, característicos de la ya próxima Navidad, la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana quiere hacer llegar a todos los venezolanos y venezolanas un mensaje de esperanza y solidaridad.

2. Al invitarlos a todos a contemplar en el portal de Belén al Hijo de Dios hecho hombre, queremos proclamar, una vez más, la altísima dignidad de la persona humana y nuestro compromiso en la defensa de sus derechos inalienables, y deplorar los atentados en contra de los mismos que se dan en nuestro país, particularmente en las ciudades y en las zonas fronterizas.

3. Queremos igualmente, expresar nuestro apoyo a todas aquellas personas, agrupaciones e instituciones que a través de un trabajo perseverante, y con fiel apego a la Constitución y las leyes, manifiestan su descontento hacia las decisiones que coartan contra las libertades ciudadanas, denuncian el ejercicio poco democrático de la autoridad, y reclaman signos de reconciliación e inclusión social.

4. Mostramos nuestra preocupación por el estado de salud y la vida de los jóvenes estudiantes que, a través de una huelga de hambre, hacen un llamado a la conciencia ciudadana sobre la situación de los derechos humanos en nuestro país.

5. La Navidad es un tiempo de paz. Si queremos conseguir una paz verdadera tenemos que educar para la paz, que es producto de la justicia, y crear juntos una cultura de la vida. Por tal motivo, invitamos a fomentar en todas las instancias de la vida personal, familiar y social, el diálogo y el entendimiento, y a rechazar el recurso a la violencia, las amenazas y la descalificación personal como vía de enfrentar las diferencias. Rechazamos, en particular, las ofensas injustificadas proferidas en los últimos días por altos personeros del Estado en contra del Sr. Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas.

6. Queremos hacer llegar nuestra solidaridad a todos los que en estos días sienten la inquietud y tristeza de haber perdido a sus seres queridos a causa de la violencia y la inseguridad ciudadanas, y a los que se han quedado sin sus puestos de trabajo o ven comprometidos sus ahorros por la irresponsabilidad de algunas instituciones bancarias; a los privados de libertad en razón de sus posiciones políticas. El Niño Jesús que escogió nacer entre los pobres y olvidados de este mundo, les conceda su consuelo y su amor.

7. Que Dios Padre nos conceda a todos compartir en el 2010 la gracia de la paz y de la esperanza que su Hijo ha traído al mundo.

Ubaldo R. Santana Sequera
Arzobispo de Maracaibo
Presidente


Baltazar E. Porras
CardozoArzobispo de Mérida
1er. Vicepresidente
Roberto Lückert León
Arzobispo de Coro
2do. Vicepresidente


Jesús González de Zárate
Obispo Auxiliar de Caracas
Secretario General

sábado, 12 de diciembre de 2009

10 “verbos” del Beato Santiago Alberione para meditar

CAMINAR

¡En camino, Hijas de San Pablo!
Felices los pasos de quien lleva el Evangelio, de quien lleva la paz.
¡Felices las comunicadoras de Dios!
Hoy el mundo ha cambiado y nosotros, para caminar con el mundo, debemos ponernos al día: todos los medios, todo lo que sirve para comunicar el Evangelio.

COMUNICAR
San Pablo ha cumplido la obra de comunicar a Jesucristo.
Nuestra Familia fue suscitada para continuar su obra, para ser Pablo viviente hoy. Nuestro apostolado requiere antes la ciencia común y después la ciencia de la comunicación.
El espíritu pastoral es comunicar a Jesucristo, como él dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida.”.

DIFUNDIR
La difusión es evangelización. Es la continuación del ministerio público de Jesús “Para eso he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad” (Jn18,37).
Sin la difusión, el apostolado de la prensa es como una lámpara debajo del celemín.

EDITAR
¡Edidit Salvatorem, dice la liturgia de la Virgen Santísima!
La gloria de Dios y la salvación de los hombres: este es el fin del apostolado de las ediciones.

FORMAR

Para formar se necesita el saber, el querer y el buen criterio.
Jesús formó a sus apóstoles comunicándoles una doctrina celestial, interponiendo el ejemplo de una vida santa y orando incesantemente por ellos.

TRABAJAR
Dios mismo trabaja para quienes trabajan por Él. Por lo tanto estar siempre dispuestos a hacer como si todo dependiera de nosotros; y orar y esperar en el Señor como si todo dependiera de Él.

ORGANIZAR
Organizar el bien. Las organizaciones tienen una gran fuerza. Cada uno puede ser un santo, pero solo es una pequeña rama.
Todos deben estar de acuerdo como los artistas que presentan una bella opera.

PREDICAR
Predicar es comunicar a Jesús Maestro Camino, Verdad y Vida.
Las máquinas son púlpitos, como las iglesias, los operadores (son) los predicadores: es éste el sentido nuevo e inusitado que toman las cosas.

ORAR
A poca oración corresponde poco progreso.
Hasta que no se considere necesaria la oración, como el pan y el aire para vivir, seremos insuficientes, vacíos, volubles.
La oración es el alma de todo apostolado.

ESCRIBIR
Es el apostolado de la pluma. Hacerse pluma y boca de Dios, por Jesucristo Nuestro Maestro.
Escribir es obra de misericordia espiritual para “nuestros pobres”, aquellos que están “privados de la sabiduría de Dios”.

sábado, 5 de diciembre de 2009

TAN PEQUEÑOS Y FRÁGILES, Y SIN EMBARGO…


Al creyente incierto le puede nacer dentro esta pregunta: “¿Qué tiene que ver el misterio del Nacimiento de Jesús con nosotros, conmigo?”.

Ciertamente, es bello y conmovedor preparar el pesebre. Nadie es inmune a la fascinación de la Navidad y sin embargo parece ser más una bella historia para niños que un acontecimiento que tiene el poder de cambiar la vida de hoy e incidir sobre la condición de cada ser humano, aún a distancia de dos milenios. San Agustín, que de las cosas de Dios era un entendedor refinado, escribe: “Levántate de nuevo hombre, por ti Dios se hizo hombre”. Se dirige a todos y a cada uno, declarando que existe un nexo inseparable entre Jesús y la capacitad de comprender, acoger y acrecentar la propia condición y el propio modo de estar en el mundo.

Si Dios no desprecia la precariedad y la debilidad que caracteriza la vida del hombre, el hombre, a través de los ojos y la acción de Dios, puede lograr un nuevo respeto para consigo mismo. Se puede descubrir ser personas con grandes o pequeñas dotes, con muchas cualidades y muchos defectos, pero todo puede transformarse en oportunidad para “levantarse de nuevo” e ir hacia la condición más noble. En vez de amargarse por las imperfecciones y por todo lo que no se tiene, o no se tiene en abundancia, se siente estimulado a trasformar la propia insuficiencia en energía para cambiar. Descubrirse ignorante, impulsa a aprender. Saber que el tiempo de la vida es limitado, impulsa a valorizar cada instante, aún el más difícil. Admitir que a menudo estamos encerrados en nosotros mismos, impulsa a abrirse. Si los lazos están frágiles o sin vigor, pueden ser revigorizados.

El camino que la Iglesia propone para llegar a la Navidad, es un tiempo de encuentro con el Dios que ama a su creatura, y por esto es tiempo de descubrimiento gozoso de la grandeza del hombre. Es un tiempo en el que la preparación a la fiesta de la familia se transforma en camino para la “preparación” de una renovada estima para el ser humano. Con el tiempo de adviento, el creyente (y no sólo él) puede abrir una empresa en la que nunca se dejará de construir una humanidad mejor.

Autor: Valeria Boldini

Fuente: www.paoline.org

sábado, 28 de noviembre de 2009

Un nuevo Adviento de esperanza

"Dios, tú has querido hacerte esperar por mucho tiempo, un largo adviento. A mi no me gusta esperar. No me gusta esperar en las filas. No me gusta esperar mi turno. No me gusta esperar el tren. No me gusta esperar antes de juzgar. No me gusta esperar el momento oportuno. No me gusta esperar un día más. No me gusta esperar porque no tengo tiempo y no vivo que el momento presente"

En esta oración del padre Jean Debruynne, francés, autor espiritual contemporáneo, encontramos uno de los rasgos característicos del tiempo litúrgico que se acerca: la espera. En los ritmos acelerados de nuestra sociedad, a menudo no tenemos la paciencia de esperar, el tiempo se nos escapa y nunca es suficiente, pero a la humanidad que ya no tiene tiempo para Dios, "Él ofrece otro tiempo, un nuevo espacio para volver a entrar en sí misma, para reemprender el camino, para volver a encontrar el sentido de la esperanza” (Benedicto XVI).

Es siempre el Señor quien viene al encuentro de la humanidad, que quiere entrar en nuestra vida para volver a darnos la esperanza en un futuro abierto a la eternidad de Dios. La esperanza es el hilo conductor que marca el tiempo del Adviento.

Estamos invitadas a volver a aprender el lenguaje de la esperanza en la filigrana de nuestro vivir cotidiano a fin de que, envueltas por la gracia divina, manifestemos el rostro y el corazón de Dios con nuestra vida y misión.

Durante este tiempo litúrgico el Maestro nos solicita a levantarnos, a despertarnos para comenzar, como Pablo en el camino de Damasco, una vida renovada, convencidas de haber recibido el don de participar en la realización del designio salvífico de Dios para el mundo. Por este motivo tenemos cuatro expresiones que nos sugiere la Palabra de los cuatro domingos de Adviento, precedidos por la Palabra profética “levántate” que acompaña nuestro itinerario de rediseñación. Serán las cuatro “estrellas” que iluminarán las semanas que viviremos con una espera vigilante y gozosa del Hijo de Dios.

1. Levántate, Dios viene como Redentor. La historia de la salvación nos recuerda que la liberación del pecado y del mal no es posible sin la intervención de Dios, que revela su presencia fiel día tras día. Con gozo vamos al encuentro del Redentor que viene a salvarnos y a “realizar las promesas” hechas a su pueblo.

2. Levántate, Dios viene para que regreses a Él. La irrupción de Dios cambia el curso de los acontecimientos y en Jesús nos abre un camino nuevo para hacernos salir del desierto y entrar en la vida verdadera. Reconozcamos nuestra lejanía de Él y abramos con confianza las puertas de nuestro corazón al Señor que viene.

3. Levántate, Dios viene para hacerte feliz. En la cultura de lo efímero los medios de comunicación y las leyes del mercado prometen una felicidad que viene sobre todo de la posesión de muchas cosas. Pero la alegría cristiana encuentra su fundamento en la certeza que Dios está cerca, está conmigo, está con nosotros, en cada circunstancia de la vida.

4. Levántate, Dios viene para vivir con nosotros. Jesús entra en el tiempo por medio de María. El Verbo de Dios se hace tan cercano que se viste de nuestra misma carne para habitar en personas vivas. Miremos a María que con su sí en la fe se convierte en morada del altísimo. En ella, icono de la nueva creación, Dios viene a estar con nosotros para siempre.

Queridas hermanas, preparémonos a recibir en nuestra vida a Jesús,
Verbo eterno hecho carne, en escucha orante de la Palabra y en la sobriedad.

Les deseo un profundo camino de Adviento en la esperanza de un nuevo y fecundo tiempo para continuar siendo, como el Beato Alberione, testigos convencidos, creíbles y eficaces del Señor que viene cada día.

Tomado de la carta de Sor M. Antonieta Bruscato. superiora general. Texto completo aqui.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Vitaminas para la bondad


El violín...

Se cuenta que un pobre hombre se ganaba la vida con un viejo violín. Iba por todos los pueblos, comenzaba a tocar y al final pasaba entre la concurrencia con un viejo sombrero con la esperanza de que algún día se llenara.

Cierto día comenzó a tocar como de costumbre. Se reunió la gente y salió lo de siempre: Unos ruidos más o menos armoniosos. No daba para más ni el violín, ni el violinista.

Acertó a pasar por allí un famoso compositor y virtuoso del violín. Con una mirada lo valoró, tomó el violín, lo afinó, lo preparó... y tocó una pieza asombrosamente bella. El mismo dueño estaba admirado e iba diciendo de un lado a otro: "Es mi violín..."

No es difícil que, profundizando en nosotros mismos, nos demos cuenta que no estamos rindiendo al máximo de nuestras posibilidades, somos como ese viejo violín estropeado, nos falta incluso una cuerda y, además, con frecuencia desafinamos. Qué diferencia cuando dejamos que ese gran compositor, Dios, nos afine, nos arregle, ponga esa cuerda que hace falta, quedamos sorprendidos de las posibilidades que había encerradas en nuestra existencia. Comprobamos que nuestra vida es bella y grandiosa, que somos instrumentos perfectibles y, si nos proponemos ser mejores, lucharemos constante e incansablemente por llegar a ser un violín cada vez mejor afinado.
Si tenemos fe, colocándonos en las manos de Dios, seremos los mejores violinistas y si confiamos en su providencia, mayores triunfos hemos de ver y descubrir.

Fuente: Vitaminas diarias para el Espíritu. Humberto A. Agudelo C. Editorial Paulinas

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Estudiante de Lic. en Administración de Empresas en la Mención de Informática de la UNESR. Lider del departamento de Atención al Cliente de Tecnología Cima 24, CA. Amante de las carreras, la natación y el Mar.